
Quiero madre que
sientas de mi alma enamorada
Lo mucho que te
amo, lo inmenso que es mi amor
Y ahora voy ya viendo
que nunca es comparada,
Con el tuyo que
salva de mi amargo clamor.
Mucho te amo María. El alma ya aliviada
Del abandono oscuro,
adquiere su valor;
Cuando antes
del destierro mi corazón lloraba,
En cándidos instantes
ya se acabó el temor.
El alma que gemía
ahora es un rumor
De angélicas
cantatas al rostro virginal
Que dio su
asentimiento a la cita de Dios.
Al recibir a Cristo
y amaros a los dos,
Un grito de alegría
de brío original,
Se extiende por los
Cielos con sagrado candor.
AMDG
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